sábado, 1 de noviembre de 2014

El punto sobre... Ésta será mi bandera de Tomás Vte. Martínez Campillo.


Edición: Círculo Rojo, 2013
Nº Páginas: 579
ISBN: 978-84-9050-680-6
 
Tomás Vte. Martínez Campillo es profesor en el Instituto de Educación Secundaria Los Alcores de San Miguel de Salinas (Alicante). En 2007 editó su primera novela El sitio que gira en torno a la corrupción urbanística, en 2011 el libro de poemas Melankoría en apoyo a una joven saharaui retenida contra su voluntad y en 2012 publicó Ésta será mi bandera como pago de una deuda con la historia familiar. También escribe artículos de opinión sobre temas de actualidad en su blog: Haciendo la O con un canuto (http://tomasvte.wordpress.com).
La novela de Tomas Vte. Martínez Campillo establece como tema central la búsqueda de la verdad sobre la muerte de Antonio, tío del protagonista, que como tantos otros murió en el campo de batalla y del que poco se sabe. Simultáneamente, la narración se amplía con la desaparición de cincuenta cajas de oro de la República que tenían como destino Moscú. Con esta apasionante trama, muy bien llevada a lo largo de todo el libro, nos adentramos en una historia llena de intriga, amor, sacrificio y memoria.  

La historia se desarrolla principalmente en un pueblo, San Miguel de Salinas, y sus alrededores, ya que como cuenta el autor no siempre las grandes cosas ocurren en ciudades como Madrid o Barcelona. Con esto, el escritor, reivindica la grandeza de las pequeñas poblaciones, con sus costumbres, sus peculiaridades y sus gentes.
El libro se estructura en torno a dos ejes temporales: presente y pasado. En el presente investigamos junto a Tomás y Luisa las huellas de sus familiares desaparecidos en la Guerra Civil, y en el pasado descubrimos los hechos tal y como sucedieron a sus protagonistas Antonio y María Luisa. ¿Qué hizo que María Luisa desapareciera sin decir nada a nadie? ¿Murió Antonio en la trinchera? ¿Qué relación tiene la ciudad mexicana de Tequila?
Destaca la técnica descriptiva con la que nos traslada a los lugares que pisan sus personajes y nos hace meternos en su piel. Entre la realidad y la ficción, la narración sencilla y dinámica nos invita a leer sin pausa, atrapándonos y haciendo que el lector viva la historia como suya propia.
Puedes visitar el blog de la novela en http://estaseramibandera.com
Algunos párrafos extraídos del libro:
“Un hecho irrefutable, la muerte, que rehuimos amparándonos en la artificialidad de la que nos hemos rodeado en nuestro camino colectivo de alejamiento de la madre naturaleza, donde muerte y vida, vida y muerte, no son más que las dos caras de la misma moneda” (Página 51)
“Algunos años después empecé a comprender: el silencio era su forma de sobrevivir, de tratar de olvidar su derrota, de ahogar la pena por los seres queridos arrebatados por la insensatez de una guerra o por la crueldad de una venganza; el silencio era para ellos, para todos los vencidos, la única vía para pasar la página más negra de sus vidas.” (Página 58)
“Mi padre también se tomó su tiempo para responder, quizás el manto del olvido era demasiado espeso, o el velo del tiempo demasiado tupido.” (Página 67)
“Reconozco que influido por los documentales de época y las viejas fotografías la imagen que tengo de aquellos años de la primera mitad del siglo XX es en blanco y negro, aunque sé que mi abuelo, mi tío, María Luisa y tantos otros coetáneos percibían el mismo azul en el cielo que yo veo ahora, el mismo verde en los árboles, el mismo ocre en la tierra, la misma luz y el mismo aire quizás algo más limpio.” (Página 117)
“Ahora vivimos en democracia y las reglas eran otras. ¿O en el fondo seguían siendo las mismas?” (Página 171)
“El miedo, el tiempo y el olvido lo tapan todo.” (Página 190)
“Lamentablemente la brisa no podía llevarse las muertes, las mutilaciones, los gritos angustiados, el llanto desconsolado ni las lágrimas que se tragan en silencio, el miedo que se reprime y se mastica porque no queda otra; la brisa no podía llevarse ninguno de esos horrores que como un aroma invisible y espeso se pegaba al cuerpo y ni siquiera el escaso jabón y las frías aguas del Palancia o del Canales podían arrancar.” (Página 285)
 

 
 El inicio del libro me hizo rescatar la caja roja de hojalata donde guardo las fotos familiares en blanco y negro que tanto me gusta observar. Busqué aquella en la que aparece “el hermano que murió en la guerra”, que es casi únicamente lo que sé de uno de los hermanos de mi abuelo. La contemplación detenida de la foto, analizando las facciones de su cara, la expresión de sus ojos, la semejanza o no con otros miembros de la familia me deja un sabor amargo al pensar en lo poco que sabemos de algunas personas que forman nuestras raíces y que, en realidad,  no están tan lejanos en el tiempo. Como dice Tomás: "Somos presente porque tenemos memoria"... Y esa memoria tenemos que rescatarla, asumirla y vivir con ella.
 
Inés Pérez Andreu

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